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Cuidado de patas antes, durante y después
Curtir las almohadillas
Planifica la protección según la ruta en vez de endurecer almohadillas sobre suelo áspero o caliente. AKC aconseja cuidar las uñas. El dolor, cortes o cojera necesitan consejo veterinario, no más acondicionamiento.
Botas: una herramienta, no un estándar
Elige botas para las condiciones concretas y mide las patas. Acostumbra al perro gradualmente con práctica positiva en casa, según AKC. Evita el calor peligroso y no sustituyas atención veterinaria por una bota en una pata dolorida o lesionada.
El hábito de la parada de descanso
En cada pausa de agua, haz un chequeo rápido: revisa cada almohadilla y entre los dedos buscando sensibilidad, semillas, espinas y piedrecitas, y quita las bolas de hielo en invierno. Treinta segundos aquí pueden detectar un problema mientras es pequeño. Un perro que empieza a favorecer una pata o a lamerse una almohadilla a mitad de ruta pide este chequeo ahora, no en el coche.
El chequeo post-ruta y cuidados simples
En casa: lava las patas para quitar irritantes (sobre todo tras barro, sal o agua con riesgo de algas), inspecciona las almohadillas y entre los dedos con buena luz y busca inicios de grietas, ampollas o semillas incrustadas. No intentes extraer objetos incrustados: la guía de primeros auxilios de la AVMA deja eso, y cualquier vendaje del que no estés seguro, en manos del veterinario. Cortes, hinchazón, secreción o cojera también son preguntas para tu veterinario: llama en vez de tratarlos o esperarlos en casa. El bálsamo o cera para almohadillas puede ayudar con almohadillas secas y ásperas entre temporadas.